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La fotografía como documento social – II

4 – Los primeros fotógrafos

Con la foto comenzó una evolución durante la cual, el arte del retrato (pintura al óleo, miniatura y grabado) quedó totalmente desbancado. La foto poseía un acabado artístico excepcional, cuando aún poseía una técnica muy primitiva.

Los primeros fotógrafos no tenían ninguna pretensión de hacer arte, trabajaban para sí mismos y sólo un restringido círculo de amigos conocía sus obras. Éstos salían de un ambiente bohemio.

A principios de la segunda mitad de siglo, la técnica de la foto se había completado lo bastante como para no exigir conocimientos especializados. Hubieron muchas facilidades para su desarrollo. Al mismo tiempo, el retrato fotográfico seguía desarrollándose. Se dieron dos fases:

1ª FASE: EL ARTISTA FOTÓGRAFO.

Uno de los fotógrafos más distinguidos de esta época fue el dibujante, caricaturista, escritor y aeronauta Félix Tournachon Nadar (taller en 1853). Pertenecía a la burguesía intelectual de provincias. Hacía 1836 Nadar traba amistad con algunos miembros de la bohemia y se incorpora a su grupo. La existencia de la bohemia en la sociedad era un fenómeno característico. El incremento de la publicidad, desde entonces principal recurso del periódico, y la introducción del folletín en 1836, fueron los cambios fundamentales a partir de los cuales se desarrolló una nueva literatura industrial.

Hasta en la corte de los monarcas absolutos, el artista se hallaba en relación personal con su cliente. Esas relaciones directas entre patrón y empleado desaparecieron con el régimen capitalista. En su lugar apareció el artista libre en un ambiente libre de clientes.

Alrededor de 1843, cuatro años después de que la foto fuera de dominio público, apareció por vez primera en París una clase de proletarios intelectuales: la bohemia. Se sentían al margen de la sociedad, y realmente lo estaban en razón de su miseria social.

Un día Nadar se queja de sus problemas materiales. Chavette le indica que uno de sus amigos quiere vender un equipo de foto y le propone que se establezca como fotógrafo. En pocos años llega a ser una celebridad parisina. Sus primeras fotos poseen una viveza impresionante. Nadar fue el primero en descubrir el rostro humano a través del aparato fotográfico.

La foto aún no era una mercancía.

Los retratos de Nadar son representativos del estilo de la primera época. Sus obras y las de otros son desinteresadas. Lo que caracteriza esencialmente esa primera época es la conciencia profesional, la ausencia de falsas pretensiones, la cultura intelectual de quienes ejercían el oficio. Pero Nadar no ofrecía resultados económicos muy apreciables.

2ª FASE:

Los fotógrafos se vieron obligados a adaptar su oficio al gusto de un público nuevo constituido por la burguesía rica.

El nombre de Nadar alcanzó tal celeridad en los medios burgueses que sus ganancias comenzaron a ser considerables. Hacia la misma época, los hermanos Godard subían en un globo de su propia fabricación. A Nadar se le ocurrió tomar fotos en globo. Esa experiencia tuvo un gran revuelo. Después de intentos numerosos de innovar y muchos fracasos, volvió a dedicarse únicamente a la foto.

El destino de Nadar resume la evolución de los artistas fotógrafos de su tiempo y la vida del pintor Le Gray ilustra el final. La invención de la foto le interesó por su aspecto químico. Logró inventar el procedimiento seco del colodión que desempeñó un papel decisivo en la historia de la foto. Le Gray abandonó la pintura para convertirse en fotógrafo.

El público de la época carecía de dinero. Le Gray, en su estudio, regalaba liberalmente sus fotos. La aparición de Disderi acabó arruinándolos, ya que gracias a un nuevo formato de su invención, pudo vender sus retratos a un precio cinco veces más barato. Le Gray no quiso abandonarse a esa “fabricación al por mayor”. La suerte de Le Gray debía ser la de todos aquellos primeros fotógrafos para quienes el lado comercial del oficio no desempeñaba un papel importante. Una industria progresaba sin pausas, al tiempo que crecían nuevas capas sociales.

Nadar aceptó el nuevo formato y los nuevos precios.

En esa primera época de la fotografía hay que añadir a David Octavius Hill. Sólo cuatro años después de la proclamación en Francia del invento de la foto, el pintor Hill consiguió obtener en Inglaterra unas imágenes de una belleza tal que todavía no se ha superado.

El procedimiento fotográfico que se conocía en Inglaterra era la calotipia, inventada por el sabio Fox Talbot hacia la misma época que la daguerrotipia. Talbot descubrió un procedimiento de negativo en papel vuelto transparente a base de cera. Esos negativos permitían múltiples pruebas, cosa que no podía obtenerse con la daguerrotipia.

Durante los años que siguieron a 1843, se consagró por entero a la fotografía.

El interesante periodo de la primera fase de la fotografía tocó a su fin quince años después que se publicara la invención de Niépce. Los artistas fotógrafos cedieron su sitio a los fotógrafos de oficio o se convirtieron ellos mismos en profesionales. La controversia planteada desde el nacimiento de la fotografía se mantenía abierta: ¿es o no un arte la fotografía?

El progreso técnico privó al retrato fotográfico de todo valor artístico durante medio siglo. Esta entra en una nueva fase que la llevará a adquirir los mismos rasgos de la sociedad.

5 – La fotografía bajo el segundo imperio (1851- 1870)

Hacia 1850, la evolución social y económica de Francia sufrió una alteración que repercutió en la manifestación de las nuevas necesidades de las capas ascendientes. Con Napoleón, industria y comercio tenían que prosperar.

Los efectos de esa política económica también repercutieron en la pequeña burguesía. Esas capas burguesas proporcionaron al retrato fotográfico una nueva clientela. La tarea principal de la foto consistía en satisfacer el afán de representación.

En 1855, la gran Exposición del Palacio de la Industria incluía una sección especial de Fotografía, exhibiéndola así y por vez primera. Esto suponía el aviso de su desarrollo industrial. La primera sociedad fotográfica fue la “Société Héliographique”, fundada en 1851.

Las preferencias recaían sobre los grandes formatos; las fotos solían alcanzar casi medio metro de altura.

Hacia 1852- 1853 tuvo lugar un cambio decisivo: la aparición de Disderi, quien redujo el formato y creó el retrato tarjeta de visita . Reemplazó la placa metálica por el negativo de vidrio y de ese modo pudo hacer un cliché y entregar una docena de copias. Esos retratos que hasta ahora quedaban reservados a la nobleza y a la burguesía rica, se volvieron accesibles para quienes vivían con menos holgura.

Disderi arruinaba a los artistas fotógrafos que no querían adaptarse disminuyendo precios. Sin embargo fue víctima de su propia invención.

La gente abandonaba sus oficios para adoptar el de fotógrafo. La nueva profesión suponía una salida para individuos de todo género.

La fotografía se había vuelto una gran industria en base a una vasta clientela. No bastaba con que se adaptara a las exigencias económicas de la clase burguesa ascendente, también debía adaptarse a su gusto. El gusto artístico del público se había cristalizado a través de las exposiciones anuales fundadas por Luis Felipe. El gusto de éste abarcaba todo aquello que pudiera fortalecer el sentimiento nacional, el patriotismo y la veneración de la casa reinante. Sus gustos y su política se hallaban dirigidos por la misma política del término medio, atemperante, alejada de cualquier extremo. Era enemigo de cualquier innovación.

La gran masa de público que se extasía ante la pintura moderna y exacta del término medio carece de educación. El fotógrafo, cuyo ascenso responde al mismo proceso que el de su clientela, carece igualmente de educación. Remeda los géneros aceptados.

Mientras que los artistas fotógrafos solían situar el rostro como centro de la imagen, ahora el valor recae sobre toda la estatura. Los accesorios que aderezan el retrato distraen al espectador de la persona retratada.

Nuevas técnicas se desarrollan según las necesidades sociales de cada época. El burgués, sumamente empeñado en ofrecer un aspecto agradable, suscita el nacimiento de una técnica capaz de eliminar todos los detalles molestos. Esa técnica es el retoque , inventada por Hampfstängl. Gracias al retoque, el fotógrafo tenía la facultad de eliminar lo que pudiera desagradar a la clientela.

Disderi definía las cualidades de una buena foto así:

6 – Los movimientos y la actitud de la época con respecto a la fotografía

La foto, nacida de la cooperación de la ciencia y de nuevas necesidades de expresiones artísticas, fue objeto de violentos litigios en el momento de su aparición. La Iglesia también fue muy hostil al principio.

Esa época encuentra su mejor expresión en la filosofía positiva. Se exige una exactitud científica, una reproducción fiel de la realidad en la obra de arte. Hubo mucha polémica entre foto y arte, oposiciones entre ambos campos.

Es evidente que la foto, durante el siglo XIX, no hubiese llamado tanto la atención en los medios artísticos si la influencia de las transformaciones sociales no hubiese revelado nuevas tendencias en el arte.

Hacia 1855, ya se discutía públicamente acerca de una nueva tendencia artística, el realismo. La teoría de esos primeros realistas es inseparable de la estética positivista. Sus exigencias podían derivar de la aparición del aparato fotográfico. “Sólo se puede pintar lo que se ve”, declaraban.

El punto de partida es el mismo en la foto que en el realismo: para el fotógrafo, la realidad de la naturaleza es exactamente la realidad óptica de la imagen. Sin embargo, los realistas se negaban a considerar la foto como un arte.

El retrato fotográfico, explotado en su mayoría por gentes que sólo buscaban enriquecerse lo antes posible, consolidaba la mala reputación de la foto en el mundo artístico.

El área de penetración de la foto, limitada al principio a la edite intelectual, se extendió hacia 1860 a las amplias masas de la burguesía y de la pequeña burguesía. Los primeros partidarios de la foto se convirtieron en sus más furiosos enemigos.

Baudelaire veía la foto como un procedimiento apto para halagar la vanidad de un público que no entiende nada de arte.

Delacroix consideró la foto como un auxiliar muy precioso que podría completar la enseñanza del dibujo. Pero la rechaza en tanto que obra de arte, lo esencial no era el parecido exterior, sino la intención. El retratista ha de reflejarnos más de lo que estamos acostumbrados a ver.

El pintor histórico, para quien lo esencial era ante todo la reproducción exacta, debía encontrar en la foto el auxiliar ideal.

El artista que vivía del retrato, veía como disminuían sus encargos de día en día; el gran culpable era la foto y no ha de extrañarnos que la mayoría de artistas manifestaran una profunda hostilidad por esa moda que no cesaba de ganar terreno.

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